Excursión a la Segarra y el Solsonès

Como cada año, aprovechando la fiesta del
24 de junio, preparamos una excursión a distintos lugares
de Catalunya. En esta ocasión las comarcas elegidas
fueron las de la Segarra y el Solsonés.
Nos encontramos todos en el local de nuestra iglesia, donde después
de pasar lista a los que nos habíamos apuntado, cantamos
un cántico y el hermano Emilio
Anglés nos leyó el
Salmo 133 con un brevísimo comentario. Encomendamos en
oración al Señor el día de excursión.
Salimos a las ocho de la mañana en autocar y nos dirigimos primero
a La Panadella donde desayunamos. De allí partimos a la ciudad de Cervera.
por el camino, el anciano Álvaro Palau nos explicó los acontecimientos
históricos más sobresalientes de dicha población ligados
a la Historia de Catalunya y de manera especial cuando el rey Felipe V les concedió a
sus habitantes la construcción de una Universidad por la ayuda que le
habían prestado.
También Cervera tuvo un papel relevante en las guerras carlistas del siglo XIX . Con toda esta información en mente recorrimos los lugares más conocidos de la mencionada población durante un par de horas.
De Cervera, nos dirigimos a Guissona, visitando primero el Centro
Comercial Bon Área donde los hermanos compraron algunos de sus productos.
Después
visitamos la parte antigua de la población con sus calles empedradas.
Cumplida esta visita fuimos a Solsona y en sus aledaños, concretamente
en el Restaurante “La Mare de la Font”, donde almorzamos.
Terminado
el almuerzo celebramos un culto debajo de unos pórticos
que nos resguardaban del fuerte calor que hacía.
Después de cantar algunos himnos y
canciones, el anciano Pedro Puigvert predicó un mensaje
evangelístico
basado en Hechos 10: 34-48, señalando que de este mensaje
de Pedro en casa de Cornelio, destaca su dimensión
trinitaria puesto que la salvación se presenta como una
obra originada en Dios el Padre, realizada por Dios el Hijo y
aplicada por Dios el Espíritu Santo.
La importancia
del mensaje de Pedro al que respondieron los gentiles que lo
escuchaban va más
allá de su conversión porque abrió las puertas
de la iglesia a los no judíos, ya que de contrario la
iglesia hubiera sido una secta del judaísmo. El predicador
invitó a los que todavía no
habían creído en Cristo a que se arrepintieran
de sus pecados y depositaran su fe en Jesús para poder
ser salvos.
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