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La Bondad de Dios (Sal. 136:1-9)

por Pedro Puigvert
Sermones sobre los atributos de Dios

En la tradición judía este salmo es conocido como "el gran Hallel" (el gran salmo de alabanza), el cual era cantado antifonalmente. El sacerdote cantaba la primera parte de cada versículo y la congregación respondía con la frase que se va repitiendo invariablemente. El término bondad en hebreo es heded yfrecuentemente se traduce por misericordia, sobre todo en los salmos, y algunos comentaristas como favor, benevolencia, amor leal, piedad, solidaridad. O sea, que aquí sería: "Alabad a Yahweh porque es bueno, porque para siempre es su bondad". La bondad de Dios concierne a la perfección de su naturaleza: "Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él" (1 Jn. 1:5).
La perfección de la naturaleza de Dios es tan absoluta que no hay nada en ella que sea incompleto o defectuoso, ni nada que pueda serle añadido para mejorarla. Thomas Manton ha dicho sobre la bondad de Dios: "Sólo él es originalmente bueno en sí mismo; las criaturas pueden ser buenas sólo por la participación y comunicación que viene de Dios. Él es bueno esencialmente, y no sólo bueno, sino la bondad misma; la bondad de la criatura es sólo una cualidad sobreañadida, mientras que en Dios es su misma esencia. Él es infinitamente bueno; la bondad en la criatura es como una gota, en Dios es como un océano infinito. Él es bueno eterna e inmutablemente, porque no puede ser menos bueno de lo que es. En Dios no cabe la adición ni la substracción".

  1. La bondad de Dios en la Creación
    Dios no es sólo el más grande de todos los seres, sino también el mejor. Dios era eternamente bueno antes de que hubiera ninguna manifestación de su misericordia, antes —de que existiera ninguna criatura a lacual impartirla ejercitarla. "Bueno eres tú y bienhechor" (Sal. 119:68), por cuanto tiene en sí mismo un tesoro infinito e inagotable de bendición para llenarlo todo.

    1. La creación del hombre (Gn. 1:31).
      Todo lo que procede de Dios, sus decretos, sus leyes, su providencia y la creación entera, vio Dios que era bueno; pero al llegar a la creación del ser humano, he aquí "era bueno en gran manera". Por tanto, la bondad de Dios se revela, en primer lugar, en la creación. ¿Puede haber una criatura que manifieste más fehacientemente que el hombre, la bondad de Dios? Si nos detenemos a considerar al ser humano, la suprema criatura, vemos la evidencia de la bondad de Dios. El cuerpo humano es un ejemplo sin igual de dicha bondad: sus manos son adecuadas para llevar a cabo su trabajo; proveyó del sueño para el cuerpo cansado; los párpados y las cejas para la protección de los ojos; las extremidades inferiores para desplazarnos, la inteligencia para progresar en el conocimiento de su entorno y señorear sobre él. Cada una de las funciones fisiológicas de nuestro cuerpo tiene un porqué; y así podríamos seguir indefinidamente.

    2. La creación de los animales (Sal. 145:15-16).
      La bondad de Dios no se limita al hombre, sino que es ejercida en todas las criaturas. Dios ha hecho abundante provisión para suplir las necesidades básicas de los animales, ya que ellos no están dotados de inteligencia para producir y cubrir sus penurias. Por eso Dios suple lo que necesitan los pájaros, los animales terrestres y los peces en el mar sin que precisen plantar y cuidar, sino solamente tomar lo que Dios en su bondad hace producir a la naturaleza o se lo da a través del hombre (Sal. 136:25, Sal. 33:5).

    3. Las bendiciones de la naturaleza (Sal. 145:9).
      La bondad de Dios se manifiesta en la variedad de bendiciones naturales que ha provisto para sus criaturas. Dios podía haber satisfecho nuestra hambre sin que la comida fuera agradable al paladar. Sin embargo, nos ha provisto en su bondad de una gran variedad de gustos y sabores que ha dado a las verduras, frutas y carnes. Además de darnos los sentidos, nos ha dado también aquello que los satisface. Dios podía haber limitado la tierra a ser útil solamente para producir lo necesario para el sostén, pero en cambio la ha dotado de una vegetación extraordinaria formando bellos paisajes variados para deleite de nuestros ojos. Nuestra vida física podría mantenerse sin las hermosas flores que además de alegrarnos la vista exhalan olorosos perfumes; o nuestros oídos sin que escucharan el bello canto de los pájaros. Pero toda esta hermosura procede de la misericordia o bondad divina sobre todas sus obras.

  2. La bondad de Dios hacia el pecador (Ro. 5:7-8)
    Es un hecho incontrovertible que cuando el hombre quebrantó la ley del Creador en el huerto del Edén, no empezó en seguida a cumplir con la sentencia que merecía el haber pecado con la manifestación inmediata de su ira. Dios podía haber privado a las criaturas caídas de toda bendición, consuelo y placer. En lugar de hacerlo así, introdujo un régimen mixto en el que había misericordia y juicio. Si analizamos la historia humana, vemos como estos dos elementos están siempre presentes, pero como dice Santiago, "la misericordia triunfa sobre el juicio" (Stg. 2:13). A pesar de todos los males que acompañan nuestro estado de seres caídos, la balanza del bien prevalece grandemente. A lo largo de nuestra vida abundan más los días buenos que aquellos en que estamos afligidos. En la creación hay mucha más felicidad que desdicha. Incluso para nuestras penas hay considerable alivio, habiéndonos dotado el Señor de una mente cuya flexibilidad le permite adaptarse a las circunstancias y sacar el mejor provecho posible.

  3. Objeciones a la bondad de Dios
    Muchas personas, cuando se enteran de las barbaridades que se cometen en las guerras, cuando conocen las consecuencias del hambre en el mundo y consiguiente muerte de muchos niños o cuando se producen actos terroristas que llenan de dolor y muerte a muchos seres humanos, lo primero que hacen en poner en entredicho la bondad y la existencia de Dios. Los que así opinan no se dan cuenta que es el hombre el que peca contra la bondad de Dios al menospreciarle, pero deberán atenerse a las consecuencias (Ro. 2:4-6).Si ahora por su bondad retrasa el momento de su ira, vendrá el día que hará justicia condenando a todos los que han obrado mal.

  4. La suprema manifestación de la bondad de Dios
    Nunca la bondad de Dios apareció más gloriosa que cuando envió a su Hijo, que nació de mujer, sometido a la ley de Moisés, para dar libertad a los que estábamos bajo esta la ley, para que Dios nos recibiera como a hijos (Gá 4:4-5). Porque fue precisamente entonces cuando Dios nos ha mostrado por medio del evangelio su bondad que trae salvación a toda la humanidad (Tit. 2:11). En el original dice "gracia" pero el sentido es "bondad". Por el hecho de que Dios no haga objeto de su gracia redentora a todas sus criaturas pecadoras su bondad no pude ser puesta en duda (Mt. 20:15).


Conclusión.
La bondad de Dios es la esencia de la confianza del creyente. Su bondad permanece para siempre y esto debería animarnos. "No debemos permitirnos ni un momento de incredulidad acerca de la bondad de Dios; esto es absolutamente cierto: Yahweh es bueno, su naturaleza es siempre la misma" (Spurgeon).