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El movimento de los Hermanos en Europa

por Fares Marzone. ©



Fares Marzone es actualmente Director del Instituto Biblico Evangelico Italiano en Roma (donde imparte teología práctica, sistemática e histórica) y Presidente del International Planning Group de IBCM. Ex-presidente de OMEFI (el grupo de servicio misionero italiano), se ha involucrado en la fundación de iglesias de Hermanos en Albania. Autor de diversos libros y artículos, durante muchos años ha sido profesor en Italia y en el extranjero. El contenido del presente escrito es su ponéncia en la CONFERÉNCIA EUROPEA DE LAS ASAMBLEAS DE HERMANOS celebrada en Wiedenest (Alemania)

Cuando Lucas, como buen historiador, describió la llegada de Pablo a Puteoli, el antiguo puerto marítimo de Nápoles, escribió: «. . . donde habiendo hallado hermanos. . . » (Hch. 28: 14).

Hermanos,«la forma plural arcaica de hermano» [2] : ¡menudo apelativo! Todos los cristianos son hermanos. Pero, ¿quiénes son los «Hermanos»?

Aparte de para definir la relación familiar natural, este nombre se usa en el Nuevo Testamento. . . en 16 ocasiones haciendo referencia al pueblo de Israel. El Señor Jesús dijo que todos los que hacen la voluntad de su Padre son sus hermanos (Mt. 12:48-50). Sus discípulos se consideraban todos hermanos. Este término se emplea cinco veces más, aplicándolo a los creyentes, antes de Pentecostés. Después de ese episodio, la palabra aparece 210 veces, y hace referencia a todos los cristianos. Siempre es inclusiva, nunca limitada.

Algunos protestantes o evangélicos comenzaron a llamarlos Hermanos

Para los cristianos es un apelativo precioso. Nos dice que pertenecemos a una familia, que tenemos hermanos y hermanas. Tenemos un Padre. . . una dirección, el cielo, al final del viaje. . . Esta familia goza de un fundamento firme». [3]

Cuando nuestros ancestros empezaron  a reunirse con sencillez, aprendieron que todos los creyentes son cristianos y hermanos en Cristo. Algunos protestantes o evangélicos comenzaron a llamarlos Hermanos. Hasta nuestros días, los Hermanos reaccionan de maneras distintas frente al uso de este nombre, «a menos que se use como en el Nuevo Testamento, aplicándolo a todos los cristianos». Algunos lo aceptan con reluctancia; otros lo rechazan de plano. «El uso de la “H” mayúscula es algo que la mayoría rechaza, dado que preferiría que se les conociera, sencillamente, como “cristianos”, creyentes. . . o cualquier otro título bíblico que se refiera a todo el pueblo de Dios».

En la década de 1850, un joven granjero se marchó de su aldea para buscar un trabajo mejor y más estable en una de las principales ciudades del noroeste de Italia. Allí encontró un trabajo y, lo que es más importante, encontró al Señor. Junto con otros jóvenes recibió la instrucción de uno de los fundadores de los Hermanos en Italia, el poeta T. Pietrocola-Rossetti. Este hombre piadoso les instruyó en diversos niveles, seculares y espirituales. Después de haberles enseñado durante un tiempo verdades espirituales, les invitó a regresar a sus ciudades y aldeas natales para predicar el evangelio. A finales de esa década todos siguieron su consejo, y fundaron algunas iglesias (que más tarde serían de Hermanos).

Doy gracias al Señor porque uno de aquellos jóvenes, aquel que salió de su aldea (uno de mis antepasados) regresó a ella en 1857 para predicar el evangelio. Más tarde empezó a formarse una asamblea, aquella en la que, después de un siglo, he crecido yo. Desde finales de la década de 1850 mi familia ha estado relacionada con los Hermanos de muchas maneras y en las diversas ramas del movimiento.

Por este motivo soy consciente de la existencia de dos riesgos: caer en la crítica y el negativismo o en el optimismo. Intentaré ser equilibrado. Usaré el nombre de Hermanos para hablar de un movimiento y no de una denominación y, a menos que indique lo contrario, tendré siempre en mente a los Hermanos abiertos.

    I.   ¿De dónde venimos? [4] Las raíces

    Se cuenta una anécdota acerca de cuando Mark Twain quiso conocer sus raíces. Dio cierta cantidad de dinero a uno de sus empleados y le pidió que realizase una investigación exhaustiva.

    Cuando este hombre reunió todos los datos, Twain le rogó encarecidamente que ocultase el resultado de sus pesquisas ¡y para convencerlo le dio el doble de la cantidad original! Obviamente, uno de sus antepasados murió durante una ceremonia pública cuando se le hundió el suelo bajo los pies: ¡en el patíbulo! Buscar las raíces, las de nuestra propia familia o las de alguien con quien estemos relacionados, nunca es tarea fácil. Echemos un vistazo a las raíces de los Hermanos en Europa englobándolas en dos categorías básicas.

        A.    Los precursores

      Poco después de los primeros años del nacimiento del cristianismo, las iglesias se apartaron rápidamente del patrón apostólico contenido en el Nuevo Testamento. Durante siglos, aun en medio de las «tinieblas» de la Edad Media, hubo hombres piadosos que hicieron grandes esfuerzos para reformar tanto la doctrina cristiana como la vida de las iglesias, con el objetivo de devolverlas a sus orígenes.

      «Si bien los Hermanos insisten en que, en realidad, sus raíces se hunden en la era apostólica», y que llegaron a la escena como movimiento espontáneo (y yo estoy de acuerdo con ambos postulados), a pesar de todo los pioneros fueron capaces (aunque a veces no lo supieron o no se dieron cuenta) de beneficiarse indirectamente de todos esos esfuerzos pasados. Sin embargo, la auténtica novedad fue que los primeros Hermanos incluyeron entre sus creencias todos esos elementos doctrinales y el modelo neotestamentario para las iglesias locales.

      Ahora quisiera mencionar a algunos evangélicos del pasado con los que, sin ningún género de duda, «estamos en deuda». Yo los defino como los precursores de nuestro movimiento.

        1.   De los primeros valdenses, un movimiento que nació siglos antes de la aparición del protestantismo, los Hermanos recibimos la herencia de su amor por la Palabra de Dios. Ellos creían en su autoridad y la proclamaban, daban una gran importancia a su lectura, formaban a los futuros líderes laicos (a pesar de la oposición y la persecución). Su amor por la Palabra les animó a predicarla yendo de dos en dos en la gran obra de la evangelización. Al cabo de unos pocos años, los seguidores de Valdo se extendieron por diversas zonas de la Europa central, viajando desde la zona de Lyon y el noroeste de Italia hasta Bohemia, y dejando a muchos conversos por todas partes.

        2.   La herencia de los reformadores ha sido francamente notable. Me refiero al Sola Scriptura, ola Gratia, Sola Fide, Solus Christus, Soli Deo Gloria. En realidad, se trata del fundamento básico de la fe cristiana.

        3.   De William Farel (que fue esencial para convencer a Calvino de que sirviese a la iglesia de Ginebra) y de sus seguidores en algunas zonas centrales de Francia, recibimos la herencia de la libertad para el servicio de los dones espirituales, la pluralidad de ancianos, la observancia y el partimiento del pan.

        4.   De los anabaptistas y de una rama de éstos, los menonitas, aprendimos la importancia de una fidelidad estricta a la Palabra de Dios, la separación entre iglesia y estado, la práctica del bautismo de adultos y la comprensión del verdadero significado de la Cena del Señor.

        5.   De los pietistas, la importancia de la santificación (lo cual conlleva un compromiso social) y el hecho de que de la Cena del Señor sólo pueden participar los creyentes.

        6.   De los Hermanos moravos aprendimos el verdadero ecumenismo y la simplicidad de las  reuniones de alabanza.

        7.       Siguiendo con los Hermanos moravos, y más tarde con William Carey, que puede definirse como «el padre de las misiones modernas»; y también de David Livigstone, nosotros, los  Hermanos, recibimos la herencia de la visión de la obra misionera.

        8.   De los metodistas, la práctica de reunirse en pequeños grupos y el trabajo al aire libre

        9.   De los hombres del «Réveil» suizo, en especial la doctrina de la segunda venida de cristo y el sacerdocio de todos los creyentes. [5] 

      B.    Los pioneros

      1. El contexto histórico de Europa: un mundo en transformación

      A principios del siglo XIX la Europa occidental seguía tambaleándose debido al impacto de la Revolución Francesa, y al profundo cambio en el pensamiento humano que aquélla originó. Los espíritus radicales la consideraron un nuevo amanecer para la civilización humana,

      Así que es bien cierto que la transición del siglo XVIII al XIX se caracterizó por la revolución, la guerra y la represión.

      pero otros la veían como una señal de que el fin de los tiempos no podía estar lejos. De hecho, la Revolución, con su Reinado del Terror, seguido de las guerras napoleónicas, había despertado un interés considerable en los libros de Daniel y Apocalipsis. Así que es bien cierto que «la transición del siglo XVIII al XIX se caracterizó por la revolución, la guerra y la represión. La violencia, los cambios y las transiciones abruptas no sólo afectaron a Francia, sino a la mayoría de países europeos; de hecho, fue una época especialmente turbulenta, a pesar de que no podamos decir que Europa haya estado del todo tranquila en ningún momento de su historia».

      «El impacto de la Revolución Industrial se percibía por doquier. Europa se estaba industrializando rápidamente, y cada vez era mayor el número de personas que acudían a las ciudades».

      Las guerras napoleónicas y el poder de Napoleón otorgaron cierto grado de unidad a Europa, pero las secuelas de esas guerras y la caída de este imperio provocó tremendos cambios económicos en muchos países.

      Justo después de estos acontecimientos, «Viena, la capital del imperio austriaco, fue elegida para celebrar en ella un congreso cuya increíble misión sería la de cohesionar Europa. . . estableciendo las condiciones necesarias para garantizar la paz». A pesar de ello, si pudiéramos definir aquel periodo usando una sola palabra, ésta sería: transformación.

      2.      La situación religiosa y teológica

      Dentro de este mismo periodo histórico, en muchos de los países anglosajones, las iglesias protestantes históricas habían perdido su auténtica espiritualidad. En Alemania y Escandinavia dominaba la iglesia luterana, mientras que en la zona sur de Europa la iglesia católica romana era tan poderosa como siempre.

      A pesar de todas las transformaciones que vivió Europa en aquellos tiempos, dentro de la esfera religiosa no sucedió lo mismo. En Gran Bretaña los miembros comprometidos del clero se preocupaban por el futuro de la iglesia. Por una parte estaban quienes pretendían que el anglicanismo regresara a su herencia previa a la Reforma. En su búsqueda de la verdad, por lo general se remontaban a los inicios del cristianismo, pero también subrayaban la importancia de los apóstoles y los padres de la iglesia. Se convirtieron en el sector anglo-católico. Otros también defendían el modelo de la iglesia primitiva, pero buscaban la autoridad en la Escritura y no en la literatura patrística. Todas esas personas se convirtieron en el origen de tres movimientos: los metodistas primitivos, la iglesia apostólica católica y los Hermanos de Plymouth.

        Los inicios del movimiento de los Hermanos

        a.      Tres hombres clave.

        Es precisamente dentro de estos contextos histórico y religioso donde comienza la historia de los Hermanos. Nunca debemos olvidar ese trasfondo, en especial porque, debido a la aparición en la escena de tres hombres clave, iba a producirse una transformación espiritual en Gran Bretaña y, gracias a su trabajo, ésta se extendería por la mayor parte de Europa y muchos otros lugares del mundo. A pesar de que eran diferentes, jugaron un papel esencial no sólo en los orígenes del movimiento, sino también en su posterior consolidación.

          · Anthony Norris Groves

          A Groves, a quien Ken Newton define acertadamente como «un misionólogo y misionero olvidado», a veces se le pasa por alto cuando se estudia el movimiento de los Hermanos. Sin embargo fue él, quizá más que cualquier otro, un gran pensador pero de espíritu humilde, quien concedió al movimiento muchas, si no todas, sus características distintivas. De hecho, sería el primer misionero de los Hermanos, a pesar de que, como sostiene Baylis: «técnicamente no se le puede recordar como misionero de los Hermanos, porque se dedicó a las misiones antes de que se fundara la primera iglesia de Hermanos en Dublín». Siendo como era un genuino misionólogo, Groves afirmó tres principios importantes que hoy día están presentes en todos los manuales de misionología, pero que entonces eran verdaderas novedades (o ideas pioneras) para los misioneros de aquella época: 1. la importancia de la cultura; 2. la importancia de identificarse con los nativos (p. e., en lo tocante a su idioma o sus alimentos); 3. la sensibilidad hacia los nativos.

          · John Nelson Darby

          Pensador brillante, teólogo y lingüista,«se quedó soltero y dedicó al movimiento toda su riqueza personal y sus inmensos dones espirituales y capacidad intelectual». Invirtió su larga vida en la extensión del movimiento, como escritor, orador, viajero y consejero. Tal y como señala Baylis: «en términos de su impacto sobre el pensamiento (de los Hermanos), podemos discernir dos categorías principales de ideas «darbyitas». La primera consiste en las enseñanzas relativas al plan de Dios para todos los tiempos: desde la Creación hasta el juicio de Cristo. La segunda, en enseñanzas tocantes a la doctrina de la iglesia». Es una lástima que más tarde se convirtiese en el líder del sector más conservador del movimiento. Estaba tan completamente convencido de la corrección de sus puntos de vista, que acusaba a sus adversarios de oponerse a Dios, no a Darby. Después del cisma de 1848, su influencia sobre los Hermanos Exclusivos  ha sido tremenda.

          · George Müller [6]

          Fue un auténtico pastor, un hombre dedicado al ministerio de la iglesia local. El 27 de septiembre de 2005 se celebrará el bicentenario de su nacimiento. No es casualidad que en este ensayo mencionemos la importancia de este hombre y de su obra.

          Podía predicar durante días enteros sin cesar de proclamar su confianza en el Señor

          De hecho, es importante ser conscientes de que él formó sus convicciones cuando aún estaba en Alemania, en Halle, y sin haber tenido contacto alguno con los Hermanos británicos.

          Es indudable que el acicate y parte de la carga que sintió para comenzar la gran obra de los orfanatos fue su trasfondo pietista y, en especial, la influencia de August Franke y su obra entre los huérfanos. Sin embargo, la novedad sería que durante toda su vida seguiría el principio de vivir por fe, y de depender completamente de Dios. A pesar de tener muchas cultura (estudió latín, griego y hebreo, etc.), y de poseer una tremenda capacidad, Müller creía en Dios y confiaba en Él como un niño, estableciendo esta visión como modelo y herencia para futuras generaciones de Hermanos.

          Sobre todo es gracias a este ministerio de los orfanatos por el que se le conoció por todo el mundo. Sin embargo, éste sólo era una parte de su ministerio. En realidad, nadie pensaría, sobre todo en aquellos tiempos, que un hombre de 70 años empezase a viajar tantísimo por el mundo, ¡y él lo hizo! Podía predicar durante días enteros sin cesar de proclamar su confianza en el Señor. Miles de personas creyeron, y los que ya eran creyentes se sintieron fortalecidos. Sus sermones eran muy sencillos pero siempre analizaban la Palabra de Dios, que él leía entera tres veces al año.

        b.      Tres palabras clave

          · Sencillez

          A pesar de que, como señala el Dr. Harold H. Rowdon, muchos de los primeros Hermanos eran «jóvenes con grandes estudios; frecuentemente habían sido antes pastores o ministros anglicanos»; incluso si algunos de ellos eran aristócratas, la sencillez fue la marca distintiva del movimiento.

          · Reacción

          Teniendo en mente los diversos contextos, es evidente que esta palabra está muy relacionada con la primera.

          «lanzaron una protesta constructiva contra la formalidad, la frialdad y la falta de espiritualidad en la iglesia profesante de sus tiempos»

          De hecho, aquellos jóvenes también reaccionaron porque «estaban angustiados al ver la condición de la iglesia en el mundo de su época. . . Algunos consideraban un grave defecto que el laicado (en la iglesia establecida) estuviera excluido casi por completo de compartir los deberes espirituales, exceptuando (los servicios prácticos) y los asuntos semi-administrativos. . . Los primeros Hermanos deploraban tremendamente el espectáculo de una cristiandad dividida, escindida en facciones que luchaban entre sí. . . (de manera que) forjaron un grupo religioso de tamaño considerable, sobre todo en las grandes ciudades y, a menudo, por medio de la transformación de las congregaciones existentes». En su reacción, los tres pioneros hablaron de la unidad de los cristianos de tres maneras diferentes. Groves habló de un ecumenismo idealista que no sobreviviría a la realidad de la experiencia humana. Darby enseñó un ecumenismo dogmático en el que se imponía la uniformidad. Müller vivió un ecumenismo práctico que podría haber ofrecido un modelo viable para los Hermanos. Como otros movimientos previos de renovación, ellos, igual que otros Hermanos pioneros, «lanzaron una protesta constructiva contra la formalidad, la frialdad y la falta de espiritualidad en la iglesia profesante de sus tiempos».

          · Espontaneidad

          Este movimiento espontáneo atrajo a otros que, de igual manera, escudriñaban las Escrituras, y pronto la existencia de tales grupos se dio a conocer ampliamente por toda Gran Bretaña, el sur de Irlanda y también en algunos países del continente de Europa. A pesar del hecho de que, en ellos, nadie había oído hablar de los Hermanos, sus creencias eran muy parecidas a las de cualquier reunión de hermanos abiertos. «No cabe duda de que el Espíritu Santo estaba obrando de la misma manera en diferentes países».

      3.      La expansion de la obra en Europa

      Tal y como escribió la Dra. Daisy Ronco: «hemos de recordar que Gran Bretaña, más que cualquier otro país de su época, contribuyó a la expansión del evangelio por el mundo». Por supuesto, esto es especialmente cierto en el caso de Europa, donde los Hermanos británicos fueron el medio empleado en la fundación o en la segunda o tercera fase de la obra en el siglo XIX. Los escritos de los Hermanos también jugaron un papel importante en esta fase de la obra, como lo hizo «la influencia estratégica y mutua que tuvieron (algunas figuras clave), que no debe infravalorarse».

        a.      Los inicios por medio de los viajes

        Darby viajó por muchos lugares, y conviene mencionar en nuestro ensayo cuatro países en especial, donde su influencia ha sido tremenda: Suiza, Alemania (es bien conocida su amistad con Brockhaus), [7] Holanda [8] y Francia. Basándonse en su obra e influencia (pasó mucho tiempo predicando y enseñando en diversos centros) se calcula que gracias a su ministerio se abrieron más de 100 asambleas. También tradujo la Biblia al francés, una versión que todavía se emplea mucho en las asambleas Exclusivas de ese país en nuestros tiempos. Entre 1837 y 1845 pasó largos periodos sobre todo en la zona francófona de Suiza, la «Suisse romande.» Más tarde también visitó en diversas ocasiones el noroeste de Italia. [9]

        Müller, a pesar de que en sus primeros años no viajó tanto como Darby, constituyó un nexo personal entre el movimiento en las Islas Británicas y otros movimientos parecidos en Europa: p. e. , en Alemania, Suiza y también Italia.

        b. Los inicios gracias a los misioneros británicos

        La obra comenzó de esta manera en las islas Faroe , Portugal, España y, en una especie de «empresa conjunta» con los suizos, en Rumania. También ayudaron en la segunda fase de la obra en Italia.

        c.       Los inicios por medio de la obra de los nacionales y/o los países vecinos

        En cuanto a otros países, los Hermanos comenzaron a trabajar a finales del siglo XIX o principios del XX. Sin embargo, esta obra nació gracias a la obra de los nacionales (que tenían vínculos especialmente con los Hermanos británicos y alemanes), como por ejemplo en Bulgaria, la República Checa, Polonia, Eslovaquia, etc.; o bien a partir de países vecinos, como la antigua Yugoslavia. En Bélgica fue un pastor francés el que inició el trabajo en 1854. En Hungría la obra se fue consolidando gracias a los viajes frecuentes de Johannes Warns de Wiedenest (tras la primera guerra mundial), así como en Francia (en parte debido a la obra y la influencia de Darby); en la zona central y sur del país fueron misioneros ingleses e italianos quienes empezaron la obra.

        d.      Dos países que no encajan en esta categoría

        En ellos, el movimiento de los Hermanos comenzó espontáneamente y a partir del trabajo de sus habitantes: Suiza e Italia.

          · Suiza

          En realidad, el origen de las Assemblées Evangéliques de Suisse Romande es anterior al de las asambleas británicas. Algunos estudiantes de teología se enfrentaron a la oposición de la iglesia oficial y, en 1817, fundaron una iglesia separada en Ginebra. El movimiento se extendió con rapidez, y 10 años después ya había 12 asambleas que se enfrentaban a la oposición, e incluso a la persecución, de la iglesia estatal. En 1837, Darby llegó a Ginebra. Su enseñanza tuvo una gran influencia en estas asambleas, donde tenía una importancia esencial el conocimiento que tenía Darby de las Escrituras. Sin embargo, pronto los ancianos descubrieron que discrepaban con él en algunos puntos importantes, y combatieron poderosamente su influencia.

          · Italia

          En Florencia vivía el conde Piero Guicciardini, aristócrata y erudito. Hemos de mencionar su conversión, en 1836, y los pasos ulteriores a ésta. Simplemente leyendo la Biblia, comprendió la verdad. Al tener dificultades para enfrentarse a las autoridades locales, decidió acudir a Inglaterra sumiéndose en un exilio voluntario. Antes de marcharse de Italia, escribió una larga carta dirigida a los «Hermanos en la fe» (Fratelli nella Fede), en la que afirmaba los aspectos fundamentales de la fe y todos los «distintivos de los Hermanos». Lo más significativo es que hizo esto antes de conocer la existencia de los Hermanos en Inglaterra o en otras partes de Europa. Sólo hubo una ocasión, en Inglaterra, cuando contactó con ellos en Teignmouth. Quizá resulte interesante mencionar que sentía un vivo interés por las Biblias y libros de los Reformadores, y por toda la literatura religiosa de su época, que donó a la Biblioteca Nacional de Florencia.

    II.  ¿Quiénes somos? Nuestra identidad

    Esta pregunta es una de las más difíciles o las más fáciles de responder, dependiendo del punto de vista.

      A. Los rasgos propios de los Hermanos – La doctrina

      Los Hermanos, que no tenían rasgos distintivos a nivel doctrinal, y al igual que los evangélicos de nuestros tiempos, creen en las doctrinas fundamentales de la Biblia que se relacionan con la fe cristiana histórica.

      Los Hermanos enfatizan la centralidad de la Palabra de Dios

      Son plenamente evangélicos en su comprensión y exposición del cristianismo. Por tanto, creen en la Trinidad, en la divinidad y humanidad de Cristo, en su sacrificio expiatorio, en su resurrección física y su regreso en gloria, en su segunda venida para quienes han sido salvos por gracia por medio de la fe. «En lo relativo a la doctrina de la salvación, son más calvinistas que arminianos. Sin embargo, su calvinismo no es del tipo de los cinco pasos», sino que tiene que ver, esencialmente, con la seguridad eterna de la salvación.

      No tienen un credo, y «propugnan la fe cristiana histórica, porque la ven claramente plasmada en la Biblia, que para ellos es el modelo único e infalible de la fe y de la práctica». A pesar de carecer de una confesión de fe propia, por lo general están de acuerdo con las grandes Confesiones de Fe de los primeros siglos, las de la Reforma y algunas de las afirmaciones y declaraciones modernas, etc. Los Hermanos, al igual que hizo el ideólogo Groves, enfatizan la centralidad de la Palabra de Dios y de Cristo. Como todos los evangélicos admiten, más o menos (con demasiada frecuencia menos que más) distintas opiniones sobre la escatología u otros temas secundarios (no todos estarían de acuerdo en estas distinciones, dado que se negarían a distinguir entre los temas importantes y los secundarios); pero rechazan el pluralismo sobre las doctrinas esenciales mencionadas en el principio de este párrafo. Tal como dijo en cierta ocasión Spurgeon: «Los Hermanos aplican una división correcta a la Palabra de Dios. . . », pero siguió diciendo, lamentablemente: «. . . pero, incorrectamente, la aplican también a sus iglesias». Creen (al menos en teoría) en la genuina unidad de todos los creyentes.

      B. Los rasgos distintivos de los Hermanos – La praxis

      Lo que caracteriza especialmente a los Hermanos es la práctica antes que la doctrina. Y esto se encuentra relacionado, principalmente, con la eclesiología y la misionología.

        1.      El papel crucial de la iglesia local

          a. Los Hermanos pertenecen a un gran número de iglesias o asambleas locales repartidas por todo el mundo. Estas iglesias «libres» son independientes [10] en lo tocante a su administración; de hecho, se subraya mucho el concepto de la autonomía de la iglesia local.

          Hoy día hay algunas asambleas que cuentan con un obrero o pastor a tiempo completo

          No existe ninguna federación o sindicato que las cohesione. [11] Sin embargo, hemos de destacar algunas cosas:

          1.«Existe un “parecido de familia” reconocible entre ellas, y su sensación de vínculo espiritual es intensa;» [12]

          2. Hay algunos casos en Europa en que, dependiendo de las exigencias culturales, sociológicas o gubernamentales, las iglesias locales se unen oficialmente mediante una federación o un sindicato. Éste es el caso, por ejemplo, de la República Checa, Alemania y Rumania. A pesar de ello, en estos países cada asamblea goza de independencia local.

          3. En otros casos, como en Bélgica, Francia, Polonia, Serbia y Montenegro, Suiza, existe un «Consejo de Hermanos» (o Comité Nacional, como en Francia) que coordina algunos aspectos de la obra; en Serbia éste llega al punto de ayudar a una iglesia local a resolver sus propios problemas, etc.

          4. Hay otros casos en los que existen vínculos formales aceptados por todas las asambleas, como por ejemplo en Hungría, [13] o un referente oficial en el que participa un buen número de las iglesias locales, pero no todas, como por ejemplo en Italia. [14]

          b. Como actividades estrictamente relacionadas con el papel central de la iglesia hemos de mencionar algunas de las actividades propias de una asamblea de Hermanos. El libre ejercicio de los dones espirituales (con un énfasis especial en alguno importante: la enseñanza de la Palabra de Dios,  la evangelización ― dado que los Hermanos siempre se han caracterizado por su proclamación del evangelio ―); la práctica de dos ordenanzas: el bautismo de personas adultas y la observancia semanal de la Cena del Señor.

          c. En lo que concierne a la estructura de la iglesia local, los Hermanos creen en la pluralidad de ancianos y, sobre todo desde la segunda guerra mundial, muchas asambleas también cuentan con diáconos y diaconisas. Hoy día hay algunas asambleas que cuentan con un obrero o pastor a tiempo completo, que no es tanto un director sino un coordinador del trabajo, realizando visitas pastorales o dedicándose a la enseñanza. En algunos casos sería el primus inter pares («el primero entre iguales»).

        2.      La importancia de la misión [15] en el sentido más amplio de la palabra

        Ken Newton dijo que «los dos conceptos bíblicos que propugnaron los Hermanos en su enseñanza relativa a las misiones son la importancia de la Gran Comisión para la iglesia de todos los tiempos, y la importancia de proclamar el fin de los tiempos que, según ellos, tienen aplicación a la labor misionera.» [16] También piensa que la misión es «el elemento aislado más importante con que los Hermanos han contribuido a la iglesia universal.» [17] Si bien es cierto que «en determinados momentos es muy posible que los Hermanos tuvieran el porcentaje más alto de seguidores trabajando en el extranjero, como los primeros moravos», [18] actualmente hay en torno a 5.000 repartidos por los cinco continentes, [19] y que aparecen en las diversas publicaciones de los casi treinta grupos de servicio repartidos por el planeta. Pero resulta complicado hacer estadísticas, dado que hay misioneros enviados por alguna iglesia local que no están incluidos en la lista de ninguna publicación sobre misiones. De modo que es posible que el número real de misioneros de los Hermanos que trabajan en el mundo sea más elevado.

        Dentro de este número, sin duda un porcentaje elevado lo constituyen las mujeres.

        En lo relativo a otros asuntos, las asambleas difieren unas de otras, incluso aquellas que están situadas en la misma zona. Al hablar de «identidad» cuando una asamblea renuncia a estas características principales, «deja de seguir la línea histórica de los Hermanos».

    II.  ¿A donde vamos? El futuro

      A.    El presente

      Antes de hablar del futuro, es importante realizar un breve análisis de la situación actual.

        1.    Los elementos negativos

        Antes que nada, debo dejar muy claro que las circunstancias difieren en gran medida de un país a otro, e incluso dentro de la misma zona geográfica. Sin embargo, es triste constatar que los Hermanos están reduciendo su número y su influencia en lugares donde, en algunos casos, se originó el movimiento, en las iglesias más antiguas o donde la influencia del pensamiento conservador ha tenido una gran incidencia. En tales lugares, al hablar con los Hermanos podemos detectar una sensación de desaliento; están preparados para tirar la toalla e ir a reunirse con otros evangélicos.

        Los motivos de esta decadencia pueden ser variados. Permítanme hacer una lista de sólo unos pocos. Resulta muy interesante descubrir que algunos de ellos son, al mismo tiempo, ¡nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades!

          1. No cabe duda de que se ha enfatizado demasiado el concepto de la autonomía. Esto es correcto en lo tocante al autogobierno. En otro sentido, ha empobrecido a un gran número de asambleas. El aislamiento nunca es positivo, y el temor a abordar esta circunstancia es un síntoma de debilidad. De una forma bíblica y práctica, la iglesia independiente no existe. Tal como decía Peter Hedley (misionero veterano en Italia): «Sin el respaldo de los demás no tendríamos ni himnario ni boletines periódicos». También son muy importantes las visitas de fuera, sobre todo cuando los ancianos locales carecen de la capacidad para abarcar algunos aspectos importantes de la verdad. [20]
          2. La carencia de liderazgo o de un buen liderazgo bíblico. El primer caso no es más que el resultado de la influencia del exclusivismo, y el segundo se debe al estilo ignaciano de liderazgo: el concepto piramidal, donde una sola persona actúa como dictador.

            Si hacéis lo mismo que estabais haciendo hace diez años, o incluso cinco, algo va mal

            Esto se puede ver fácilmente en países donde lo que ha predominado ha sido el catolicismo romano o el comunismo. Es una cuestión sociológica.
          3. La así llamada práctica del ministerio de todos, o la confusion entre el sacerdocio de todos los creyentes y el ministerio de la Palabra. En muchos países esto es una reacción contra la teología católicorromana.
          4. Incluso dentro de los Hermanos Abiertos encontramos a los más conservadores. Normalmente, éstos se manifiestan en contra de todo lo que no pertenezca a «nuestra» tradición. Tales personas son anti- todo tipo de cambios:  de planificación;  el uso de instrumentos musicales durante el partimiento del pan;  himnos y canciones nuevas;  cualquier estructura formal o informal destinada a respaldar diversas áreas de la obra a nivel local o nacional;  los institutos bíblicos;  las campañas evangelísticas, etc. Estos queridos Hermanos aborrecen cualquier tipo de cambio. Kevin Dyer tenía razón al escribir: «Si hacéis lo mismo que estabais haciendo hace diez años, o incluso cinco, algo va mal. La sociedad ha cambiado. Las necesidades de la gente no son las mismas, y si la iglesia no ha hecho  nada para satisfacerlas, habremos negado la vitalidad de la obra de Dios y el poder del Espíritu Santo en nuestra generación.» [21]
          5. La falta de una enseñanza bíblica buena y saludable. Estos Hermanos dirían que han sido fieles en su enseñanza, p. e. en lo relativo al tabernáculo, a la tipología del Antiguo Testamento, [22] a la profecía, la alegoría, etc. Pero, en realidad, han abusado del uso de la tipología, y algunos se han visto influidos por la escuela alegórica de Orígenes de Alejandría (sobre todo, pero no sólo, en lo tocante a la interpretación de las parábolas, como por ejemplo la del Buen Samaritano). Y, ¿qué decir de la aplicación práctica a las necesidades reales de los creyentes?
          6. Muchos viven en el pasado «glorioso» o en las antiguas tradiciones, y fuera del tiempo moderno. Esto es especialmente así cuando tocamos el área de los conflictos entre generaciones: una falta de comprensión frente a las necesidades y reacciones de los jóvenes, etc. Estrechamente vinculado con esto hallamos una falta de impacto en el mundo de hoy.
          7. La falta de ánimo y participación de los jóvenes. Hay muchos que tienen miedo de que los jóvenes participen en la iglesia. Para quienes piensen así hay una pregunta interesante: «¿Cuántos años tenían los apóstoles y los primeros Hermanos cuando empezaron su ministerio?». 
          8. Un estilo de vida formal, pero menos comprometido, que ya no es radical, el temor de reaccionar y no ceder terreno en áreas como la ética. Nuestras iglesias, por su propia naturaleza, exigen un alto grado de dedicación por parte de todos sus miembros. Si una iglesia quiere prosperar y crecer, hay que dar tiempo, dinero y amor al Señor, como sacrificio. Parece que, en los últimos años, no hemos sido tan radicales como las generaciones anteriores.
          9. Un estilo de adoración formal. Yo me pregunto: si hoy día el salmista y rey David, o los apóstoles Pedro y Pablo, entrasen en una de nuestras iglesias donde este estilo se considera «el único bíblico» y quisieran participar del culto, ¿encajarían en él al detectar la expresión de un verdadero gozo, de una auténtica adoración? Hay una buena pregunta que debemos formularnos: ¿cuál sería el impacto que tendría esta situación en una persona que visita por primera vez una iglesia y que no sabe nada del evangelio?
          10. Una reducción en el compromiso para evangelizar, tanto a nivel individual como de asamblea.

        No es de extrañar que, donde se dan algunas de estas situaciones, no solo esté disminuyendo el número de creyentes, sino que algunos de los mejores se sientan desanimados. Esto provoca una doble reacción: algunos abandonan su iglesia y se unen a otras asambleas evangélicas, mientras que otros se sienten muy insatisfechos y se vuelven tremendamente críticos  pensando que en todos los países los Hermanos son así. Pero no es cierto. Gracias a Dios, en Europa hallamos indicios positivos, sobre todo en los países de reciente aparición, donde los Hermanos son un movimiento que goza de buena salud, a pesar de que abunden los problemas. Pero, tal como solía decir Georges Gaudibert: «el único lugar donde no hay problemas ¡es en el cementerio! »

        En 1986, el Dr. Fredric Tatford escribía lo siguiente sobre Albania, en su obra titulada «That The World May Know»  («Para que el mundo sepa»): «…Hoy día no hay prácticamente oportunidades. Prácticamente no hay constancia de cualquier intento reciente por parte de los misioneros de las asambleas, aunque algunos visitan de vez en cuando el país». [23] Pero hoy día, a pesar de los problemas, en ese país hay 15 asambleas y diversos puntos de predicación. En Rumania, a pesar de la emigración y de diversos problemas internos, el número de asambleas se triplicó en los últimos 16 años. En las isles Faroe, los Hermanos constituyen el número más elevado de iglesias no luteranas, iglesias sanas y en pleno desarrollo.

        2.    Indicios positivos de renovación [24]

          a.    La influencia de los Hermanos en Europa en el debate teológico tras la segunda guerra mundial

          A pesar de las grandes diferencias en su trasfondo y circunstancias, y en algunas de sus convicciones teológicas, debemos mencionar a tres hombres clave (junto a muchos otros) por su tremenda actividad e influencia en Europa y otros lugares. Y esto no queda circunscrito sólo a los Hermanos.

          Sus biógrafos (o simplemente las personas que llegaron a conocerles bien) afirman que los tres tenían tres cosas en común: la pasión por el estudio de la Palabra de Dios, una gran humildad y un gran respeto por aquellos cuyas convicciones eran distintas a las suyas propias.

          · Erich Sauer [25]

          Sauer, un gran erudito, enseñó en Wiedenest (Alemania), de donde fue líder entre 1952 y la fecha de su muerte, en 1959. Viajó por muchos lugares pero, sobre todo gracias a sus escritos (escribió ocho libros y una gran cantidad de material inédito), traducidos a diversos idiomas europeos, influyó en muchos Hermanos europeos (y en muchas otras personas) justo después de la guerra y en los años posteriores.

          Quizá sea positivo decir algo sobre los cuatro libros más famosos que escribió. En Dawn of Redemption repasó la historia de la salvación en el Antiguo Testamento. En El triunfo del crucificado (quizá el más conocido), analizó la historia de la salvación en el Nuevo Testamento. En From Eternity to Eternity presentó la revelación bíblica de la salvación de principio a fin. F. F. Bruce dijo de la obra de Saber titulada In the Arena of Faith: «Aquí tenemos un estímulo para la fe y la obra cristianas».

          · René Pache

          Este abogado suizo se convirtió en director  (de 1947 a 1971) de la Ecole Biblique Emmaüs (en Lausanne). Este instituto bíblico fue un punto de referencia para los Hermanos en los años 50 y 60. Pache realizó frecuentes viajes por la zona francófona de Europa y por Italia [26], y enseñó a muchas personas ofreciéndoles una sólida formación bíblica. [27] Escribió diversos libros [28] sobre algunas doctrinas esenciales, como The Return of Jesus Christ, The Person and Work of the Holy Spirit. Sin embargo, su obra central es The Inspiration and Authority of the Bible. [29]

          · Fredric F. Bruce

          Nacido en Escocia en 1910, tuvo un gran impacto en Gran Bretaña, Europa y otros lugares, gracias a su enseñanza y sus obras exegéticas. Entre 1959 y 1978 fue Profesor John Rylands de Crítica y Exégesis Bíblicas en la universidad de Manchester. Sus contribuciones abarcan desde la historia hasta la teología, de los comentarios exegéticos del Antiguo Testamento a los de libros del Nuevo. Mencionaremos sólo unas pocas de sus numerosas obras:  The New Testament Documents: are they Reliable?, New Testament History, Jesus and Christian Origins outside the New Testament, Paul: Apostle of the Heart Set Free, The Hard Sayings of Jesus; aparte de múltiples comentarios sobre el Nuevo Testamento, como por ejemplo: Hechos, Romanos, etc. El profesor David Clines compara el aprendizaje profesional de Bruce y el de la tradición más antigua, dentro de la cual «cada estudioso de la Biblia no tenía otro remedio que aprender por su cuenta, equivocarse solo, estimularse a solas, trabajar de forma autónoma y hacerse su propia caricatura».

      b.    La influencia de los Hermanos en Europa por medio de la formación a distintos niveles

      los Hermanos europeos desempeñaron un papel muy importante en la fundación de algunas instituciones esenciales

      Toda denominación evangélica sobrevivirá en proporción a su capacidad de generar un liderazgo competente, capaz de transmitir eficazmente la tradición. En la mayoría de circunstancias esto se lleva a cabo mediante programas docentes formales, impartidos por escuelas teológicas que cuenten con un respaldo denominacional. Sin embargo, si bien los Hermanos llevan existiendo más de 170 años, por lo general no han fundado escuelas de este tipo ni han suscrito ningún programa docente formal que dotase de credenciales a los líderes emergentes. Una razón para ello es el escepticismo respecto a la formación académica, actitud que surge de la falsa interpretación del sacerdocio de todos los creyentes. A pesar de esto, los Hermanos europeos desempeñaron un papel muy importante en la fundación de algunas instituciones esenciales, de las cuales mencionaremos sólo unas pocas: el London Bible College, el Moorlands Bible College y, por supuesto, la más antigua, Wiedenest. En 1910, la mayor parte de los 100 alumnos que habían estudiado en este último centro estaban dedicados a la obra del Señor en Turquistán, Rusia y Europa del este. Y en 1913, E. H. Broadbent ya podía hacer el siguiente comentario: «La importancia de la obra. . . es muy grande, no sólo en lo que respecta a Alemania, sino también porque afecta a la propagación del evangelio en el sureste de Europa y en Rusia».

      Hoy día hay numerosos Hermanos que son profesores o directores de diversas instituciones bíblicas y seminarios interdenominacionales, repartidos por toda Europa. Algunos de ellos escriben libros y / o artículos en publicaciones teológicas periódicas y tienen un peso específico en el debate teológico contemporáneo.

      A otro nivel, los Hermanos fundaron diversos centros docentes, como el GLO en Escocia y en Rumania; en Polonia y Serbia hay instituciones de enseñanza que funcionan muy bien, y hay otra fundada en Eslovaquia. A pesar de las diferencias entre ellas, el objetivo es el de proporcionar un equilibrio correcto entre la enseñanza académica y la práctica.

      c.    La influencia de los Hermanos europeos en las «misiones»

      Gracias al estímulo de las iglesias locales, hay tres grupos de servicio en concreto que jugaron un papel muy importante en este ámbito, y hay numerosos misioneros que han sido enviados a la obra y a quienes sostienen las diversas congregaciones de muchos países europeos y también fuera del continente. El primero de ellos en muchos sentidos, siendo el más antiguo y el que ha tenido un gran impacto, es Echoes of Service. [30] Luego tenemos Wiedenest, con un interés especial en Tanzania, Pakistan, Nepal, Italia. Por ultimo está el grupo de servicio de la zona de habla francesa de Suiza (AESR-TUM) [31]; en concreto, los misioneros suizos han estado trabajando en algunos países africanos y asiáticos (p. e. Laos).

      Más recientemente, tras la caída del régimen  comunista, han aparecido otros grupos de servicio, que han tenido un papel crucial para la fundación o el crecimiento de iglesias, sobre todo en la Europa del este.

      d.    La influencia de los Hermanos en Europa en las organizaciones paraeclesiales

      No soy el único que dice: “¡Gracias a Dios por los Hermanos!”

      Incluso en nuestros tiempos, el espíritu inicial de los Hermanos queda subrayado «por el amplio interés que muestran sus miembros por los ministerios interdenominacionales, y por el gran número de Hermanos que ejercen el liderazgo en organizaciones paraeclesiales» a nivel nacional o internacional, como por ejemplo: la Alianza Evangélica, IVP, la Unión Bíblica, OM, etc.

       A pesar de las numerosas limitaciones, estoy de acuerdo con el comentario de Ian Coffey cuando escribió: «No soy el único que dice: “¡Gracias a Dios por los Hermanos!”, porque la deuda que tiene la Iglesia con este grupo, reducido pero influyente, es enorme. . . Muchos de los hombres que se han convertido en destacados predicadores y maestros de la Palabra se formaron en asambleas de Hermanos. A menudo me he preguntado cómo una rama de la Iglesia puede generar a tantas personas con talento, y sin embargo no ser capaz, por algún motivo, de retenerlas a todas».

      ¿Adónde vamos? B. El futuro

      La primera respuesta sería:¿y quién lo sabe? Por supuesto que está todo en manos del Señor, pero déjenme citar a Francis Schaeffer, que en cierta ocasión dijo: «hoy estamos construyendo lo que sucederá en los próximos treinta años». Nosotros, como líderes de las iglesias y / o organizaciones europeas de los Hermanos, hemos de reflexionar profundamente sobre lo que dijo Schaeffer.

      Al principio mencionábamos que cuando los pioneros comenzaron a poner en marcha nuestro movimiento, Europa se estaba transformando de tal manera que, al cabo de pocos años, casi no se la podría distinguir del momento en que nacieron como movimiento. Actuaban al principio de lo que hoy llamamos «la era moderna». Hoy día vivimos una circunstancia parecida. Ahora vivimos en la era «posmoderna», que a nivel filosófico comenzó tras la caída del muro de Berlín. Debemos hacer todo lo posible para que, en Europa, los Hermanos sigan siendo un movimiento vivo, sin convertirse en un monumento altivo.

      Europa ha cambiado y está cambiando. Y nosotros, como Hermanos, es posible que debamos cambiar algo o, mejor dicho, que necesitemos una transformación, pero «debemos recordar que el cambio no siempre es positivo. La muerte es una forma de cambio, como lo es la decadencia. De modo que no se trata de cambiar por cambiar … Se trata de un cambio planificado, que se ha presentado en oración y se ha puesto en práctica cuidadosamente y en un entorno santo.» [32]

      Permítanme destacar tres palabras clave que caracterizaron a los primeros Hermanos y aplicar una parte de la verdad que, según mi punto de vista, incide en áreas esenciales para nuestro futuro.

        1.    La sencillez

        La sencillez no es sinónimo de simplificación excesiva. No quiere decir que no necesitemos estudios cualificados. El Señor Jesús enseñó con sencillez, y sin embargo nadie ha alcanzado un grado tan profundo de enseñanza como Él.

        Haríamos bien si en toda iglesia local dedicásemos tiempo y energías para formar a futuros ancianos

        Los primeros Hermanos tenían todos estudios (algunos de ellos eran grandes eruditos), y conocían a fondo la Palabra (lamentablemente, las generaciones ulteriores han tendido a despreciar la enseñanza superior, lo cual ha tenido consecuencias negativas). Sin embargo, estudiaban la Biblia con sencillez y se la tomaban en serio. Creían en el poder de la Palabra de Dios. Creo que nos legaron una herencia importante. Hagamos lo mismo y estudiemos, prediquemos y enseñemos la Palabra de Dios. Deberíamos hacer esto en dos niveles y con nuestra máxima capacidad.

        En un primer nivel, haríamos bien en empezar o continuar a impartir en nuestras iglesias una enseñanza bíblica consecutiva, sistemática, sana, sólida y variada. Una enseñanza poderosa y coherente, una «enseñanza equilibrada» y expositora, una predicación basada en el Nuevo Testamento, la enseñanza del Antiguo, la enseñanza de la doctrina, sobre cuestiones éticas, una enseñanza doctrinalmente equilibrada y una enseñanza en grupos de estudio bíblico. Todo esto conducirá, inevitablemente, a un resultado: el crecimiento numérico, espiritual y a nivel de organización. Éstos son los tres tipos de crecimiento que vemos en Hechos. A estas alturas, la pregunta que nosotros, como líderes de iglesias europeas de Hermanos, deberíamos formularnos es: «¿Estamos deseosos de enseñar en nuestras iglesias, en un programa que se extienda varios años, todo el consejo de Dios relativo a los libros, la doctrina, la ética, etc.?».

        En un segundo nivel, necesitamos líderes cada vez más preparados. Haríamos bien si en toda iglesia local dedicásemos tiempo y energías para formar a futuros ancianos mientras éstos sigan desempeñando sus trabajos seculares. Y si queremos ver que las cosas se hacen y se organizan, creo que deberíamos estar dispuestos a pedirles a algunos de ellos que dejen sus trabajos para trabajar a nivel local y a tiempo completo. Para otros líderes futuros (en diversos ámbitos: a nivel local o en diversas ramas de la obra), esto supondrá pasar algunos años en institutos bíblicos. Aquellos de nosotros que estamos involucrados en este tipo de enseñanza debería reforzar su compromiso, para hacer este trabajo lo mejor que podamos. Los líderes buenos, espirituales y bien preparados son la prioridad máxima si queremos que nuestras iglesias sean una bendición para Europa.

        Esta cuestión de la sencillez también está relacionada con nuestro estilo de vida. A menos que estemos dispuestos a ser radicales como lo fueron nuestros antepasados, no tendremos un gran impacto sobre la siguiente generación.

        2.    La reacción

        ¿Quién permanecerá firme frente a la llegada de muchas oleadas teológicas antiguas o nuevas? Las religiones viejas y nuevas y las creencias falsas están haciendo su último esfuerzo para mantener a Europa sumida en las tinieblas espirituales y la división. El catolicismo romano, en los acontecimientos más recientes, ha vuelto a mostrar su verdadero rostro: el sincretismo. [33] Esto quiere decir que es incluyente, que va sumando cosas: a la verdad del evangelio, la tradición; a la obra salvadora de Cristo, las obras humanas, etc. «Nunca debemos olvidar ― dijo Peter Hedley, un misionero británico veterano en el Reino Unido ― que el fundamento de la verdad para para la iglesia católicorromana no es Sola Scriptura. La verdad la define Roma.» [34] Sobre todo en el sur de Europa (¡pero no sólo allí!) hemos de amar a nuestros amigos católicorromanos, pero al tiempo predicar EL evangelio. Para esta misión necesitamos hombres valientes.

        Hace tan sólo algunas generaciones, en Europa y en círculos evangélicos, hubo predicadores y teólogos destacados que predicaron y enseñaron eficazmente desde los púlpitos y en los seminarios teológicos, afirmando que las Escrituras eran la única norma aceptada de fe y de conducta. «El clima intelectual del mundo posmoderno actual favorece la idea de que las aseveraciones sobre lo que es verdad están abiertas a diversas modificaciones según surja la necesidad». Por este motivo oímos a teólogos europeos que citan la Biblia como su fuente de autoridad para justificar cualquier alejamiento de las normas aceptadas. Los círculos evangélicos europeos se sienten tentados a cambiar sus ideas.

        En muchos lugares de Europa, la ética se está convirtiendo en una cuestión candente. Esto es así especialmente en el área de la ética matrimonial. La homosexualidad masculina y femenina va en aumento; no sólo se tolera, sino que se aprueba. ¿Quiénes se pondrán de parte de Juan el bautista que, delante de Herodes el adúltero, dijo: «No te es lícito tenerla»? (Mt. 14: 4).

        Nosotros, como Hermanos, tenemos una gran responsabilidad para reaccionar contra las cuestiones éticas del pluralismo y el posmodernismo, y participar en este debate teológico. 

        3.    La espontaneidad

        Este término, en su sentido más amplio,  tiene que ver con la evangelización personal, la fundación de iglesias y las misiones, que fueron rasgos distintivos en los inicios de nuestro movimiento. Parece que en diversas partes de Europa esto no sucede en nuestros tiempos. ¿Podría ser éste un motivo de que las iglesias de Hermanos estén de decadencia?

        En Europa, como en cualquier otro lugar, la mayoría de jóvenes aceptan la fe cristiana porque tienen amigos que la profesan

        Ha llegado el momento de que todos los creyentes desempeñen este ministerio, cotidianamente. Hemos delegado esta misión a los especialistas. Somos como espectadores en lugar de participantes; somos como los 40000 fans que miran a 22 jugadores en el campo y gritan de alegría, ¡pero no hacen nada, literalmente! Hemos de recuperar nuestra pasión por los perdidos.

        D. Dominguez dijo: «Si quieres algo que dure un tiempo, planta una flor; si quieres que dure una vida, planta un árbol. Pero si quieres algo que dure toda una eternidad, ¡planta una iglesia!». Para poder hacer esto, hemos de evangelizar a esta generación y pensar en alcanzar a la siguiente con el mismo evangelio, pero con métodos que pueden diferir de los del pasado. La juventud europea quiere establecer contactos que les permitan entender, con el paso del tiempo, exactamente de qué están hablando los demás. Jonathan Allan tiene razón cuando dice que la forma más eficaz de evangelizar es la que «da prioridad a las relaciones personales». En Europa, como en cualquier otro lugar, la mayoría de jóvenes aceptan la fe cristiana porque tienen amigos que la profesan. Durante la conferencia anual que tuvo lugar recientemente para ancianos y obreros a tiempo completo de las iglesias de Hermanos italianas, el orador principal, un hermano australiano, enfatizó la importancia de esta forma de evangelización. Mencionó el nacimiento de algunas asambleas sanas (más de una docena) debido a este método, durante los últimos 15 años. Y habló de personas más mayores que se convirtieron también gracias a este método.

        Puede que no estemos de acuerdo, y existen buenas rezones teológicas para discrepar, dado que hay teologías que subrayan la acción social en lugar de la evangelizacón. A pesar de todo, no debemos olvidar que el Señor Jesús, justo después de enviar a los setenta a predicar las Buenas Nuevas, enseñó la parábola del samaritano, en la que enfatizó el compromiso con la sociedad. Nosotros, como líderes de iglesias de Hermanos en Europa, debemos enseñar a nuestros hermanos en la fe la importancia del compromiso social. No quiero decir que tengamos que ser como Wilberforce, [35] Henry Dunant [36] o George Müller. Si hay alguno parecido a ellos en nuestras iglesias, ¡apoyémosle! Lo que quiero decir es que ayudemos en cierta medida a nuestro prójimo, que es, por ejemplo, los numerosos inmigrantes que llegan a Europa occidental, o a nuestros vecinos más cercanos. La genuina evangelización puede ir precedida, compaginarse o ir seguida de la obra social. Durante los primeros días de la evangelización en Albania, el pueblo necesitaba de todo, literalmente. Por supuesto, predicamos el evangelio, pero también distribuimos alimentos, porque si no ¡los oyentes hubieran carecido de fuerzas para prestar atención al testimonio!

        También necesitamos predicar un mensaje que produzca cambios radicales, un mensaje que abarque al ser humano en toda su plenitud. El conde Guicciardini fue uno de muchos aristócratas de su tiempo que, tras su conversión, estuvo dispuesto a vivir sin alfombras. Müller fundó un orfanato tras otro sin contar ni con un penique. Y Groves daba a los pobres una cuarta parte de sus ingresos.

        Hoy día, en la Europa occidental, cuando pensamos en las misiones solemos centrarnos en las necesidades de la Europa del este. Tenemos razón, y creo que a veces perdimos grandes oportunidades a principios de los años 90. Pero también creo que Europa occidental es una de las partes del mundo más pagana. Francia, en cierto sentido, el Reino Unido (!) en otro, como Italia, España y Austria, son tremendos campos para la misión.

           
Nosotros, como líderes de Hermanos en Europa, hemos de tomarnos muy en serio la tarea de evangelizar y la obra misionera.

Conclusión

Durante siglos, Europa (E ύρώπη) fue el nombre que recibió la zona central de Grecia. A partir del año 500 a. C. este nombre se usó para hablar de todas las tierras al norte de Grecia, es decir, más o menos nuestro continente actual. La etimología del nombre no está clara. Para algunos significa grande, vasto ( εύρύσ-eurys) y rostro ( ωφ-ops). Pero muchos otros ven en el término un origen semítico, el de una palabra que en hebreo (gharob) significa «ocaso» o «tierra occidental / de poniente».

Cuando estuve en Wiedenest en febrero vi un ejemplar de una edición especial de Time Magazine dedicada a las «Visiones sobre Europa».38 Para nosotros, el tema de la conferencia es ligera pero notablemente distinto: Una visión para Europa. Es una visión que comenzó hace casi 2000 años.

Durante el segundo viaje misionero de Pablo, el gran apóstol y sus compañeros sintieron el deseo de predicar el evangelio en la provincia de Asia. Pero el Espíritu Santo les impidió hacerlo. De la misma manera, quisieron entrar en Bitinia, pero una vez más el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Quizá mientras estaba soñoliento, o  mientras seguía pensando en aquellas extrañas prohibiciones, sabiendo que el Señor había dicho «y me seréis testigos en Jerusalén. . . y hasta lo último de la tierra», Pablo tuvo una visión de un hombre macedonio que estaba puesto en pie y le rogaba diciendo: «Ven a Macedonia y ayúdanos». Aquella era la visión PARA Europa.

    1.    Europa necesitaba ayuda.

    El europeo medio no dice Dios no existe, sino algo peor: «Dios no importa»

    Europa sigue necesitando ayuda hoy. En muchos sentidos, las necesidades espirituales son mayores y más complejas que las de los otros continentes. Probablemente nuestro continente sea el más necesitado de todos. Puede que esto nos parezca paradójico, dado que en gran medida los misioneros que han extendido el evangelio en los demás continentes han partido de Europa. Sin embargo en nuestro continente, con sus iglesias estatales, sus fiestas religiosas, hay más de 25000 ciudades en las que no hay ningún tipo de testimonio evangélico. En otras palabras, las estadísticas demuestran que ¡hay más ciudades sin el evangelio en Europa que en la India!

    C. Stacey Woods dijo, hace algunos años, algo que hoy día sigue teniendo vigencia: «El europeo medio está endurecido frente al mensaje del evangelio. Éste es el resultado de siglos de falta de incidencia cristiana, de esterilidad espiritual. . . El europeo medio desprecia la iglesia, no tiene confianza en el mensaje cristiano, que para él es irreal y falto de sinceridad. Básicamente no dice «Dios no existe», sino algo peor: «Dios no importa».

      1. Pablo estaba listo para ofrecer su ayuda a Europa

        Él y sus compañeros estuvieron dispuestos de inmediato a salir de Asia, y convencidos de que Dios les había llamado a predicar el evangelio a los macedonios. Esta convicción fue muy importante, ¡si tenemos en cuenta las prohibiciones del Espíritu Santo!

        Si Europa está tan necesitada, ¿estamos listos para obedecer «el llamado europeo»? ¿Estamos convencidos de que es el Espíritu Santo quien nos llama hoy día para que ayudemos a nuestro querido y viejo continente? A menos que tengamos esta convicción, nuestro futuro como Hermanos europeos no será halagüeño.

        b. La ayuda doble de Pablo en Europa

        Para los incrédulos (y los creyentes)

        Al llegar a Europa, Pablo buscó todas las oportunidades para predicar el evangelio, comenzando exactamente en el lugar en que aquellas personas se dedicaban a la práctica de su religión.

        Reunió toda la información necesaria para saber que en Filipos no tenían una sinagoga38, pero que había algunos prosélitos. Por este motivo se dirigió al lugar donde les hallaría orando.

        Estaba abierto a cambiar su estilo (pero no el contenido de su mensaje), sus formas de hacer las cosas, siempre para predicar y ver a personas salvas.

        Observemos a algunos de estos conversos. El primero de ellos en Filipos fue un inmigrante, ¡que además era mujer! Luego, en Tesalónica (una parte de los judíos que se salvaron), había muchos griegos que temían a Dios, ¡y muchas mujeres griegas importantes! En Atenas todos eran griegos: Dionisio, Damaris y otros. En Corinto creyeron Crispo, el jefe de la sinagoga,  y muchos corintios.

        Pablo siguió una gran estrategia: acudir a las ciudades principales teniendo en mente la fundación de iglesias locales. Al hacerlo, se enfrentó a algunos problemas en diversas áreas, a los que se enfrentó con brío:

        -          Religiosos: judíos, griegos temerosos de Dios, prosélitos, personas poseídas por demonios.

        -          Filosóficos: Los estoicos subrayaban la capacidad racional del hombre y la autosuficiencia del individuo. Desde el punto de vista teológico los definiríamos como panteístas.

        -          Éticos: Los epicúreos [37] sostenían que el placer era el principal objetivo de la vida; propugnaban una vida tranquila, libre del dolor y de la angustia de pensar en la muerte. Teológicamente, se les podía definir como deístas. Ya conocemos bien los bajísimos estándares morales de Corinto.

        Hoy día, Europa es una sociedad pluralista en muchos sentidos, como lo fue hace 2000 años. Por este motivo deberíamos usar diversos métodos para alcanzar a los europeos y a los muchos que provienen de otros lugares del mundo. ¿Qué pensamos de los muchos inmigrantes de nuestras ciudades? Teniendo el objetivo claro de abrir una iglesia, ¿empezamos la obra en algunos lugares clave, desde donde podamos extender el evangelio? ¿Y qué hay de los múltiples retos de nuestro mundo posmoderno, del paganismo poscristiano tan parecido al epicureísmo y al estoicismo, de los desafíos que nos plantea la juventud? ¿Cómo pretendemos llegar a las mujeres europeas? ¿Y qué pasa con la filosofía de la Nueva Era, y con las cuestiones éticas?

        · A los creyentes

        Pablo dedicó todo su tiempo y energías a enseñarles, tanto oralmente como por carta. En sus escritos percibimos sus pensamientos más profundos destinados a ayudar a las iglesias europeas: a los romanos, los corintios, los tesalonicenses, los filipenses, a Tito (que entonces estaba en Creta). Algunos de los temas de sus mensajes fueron: la justificación, la santificación, la glorificación, el gozo, el buen orden en la iglesia, etc.

        Debemos comprometernos a dar a nuestras iglesias de Hermanos en Europa lo mejor que podamos: el compromiso con el Señor, una enseñanza profunda que tenga sentido para nuestra época, de modo que los creyentes sean fuertes en Cristo.

    2.    Pablo necesitaba a los hermanos [38]

      1. Pablo encontró a los hermanos en Puteoli.
      2. Los hermanos fueron a reunirse con él en Foro Apio y en Tres Tabernas.
      3. Pablo conoció a los hermanos:

Cuando sucedió esto, Pablo «dio gracias a Dios y cobró ánimo».

Es posible que Europa esté en su ocaso, pero nosotros, líderes europeos de Hermanos, mientras trabajamos duro en las ciudades que parecen inmunes a nuestra predicación, podemos recibir del Señor el mismo ánimo que Pablo cuando estuvo en Corinto, ciudad europea: «No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad» (Hch. 18: 10).

Estoy seguro de que las lecciones están claras para nosotros y en nuestros tiempos. ¿Estamos dispuestos a aplicarlas?

Wiedenest,  junio de 2005



Notas

[2] Kovina Mutenda, A History of the Christian Brethren in Zambia, Chingola: Christian Resource Centre, 2002, pág.10.

[3] R. E. Harlow, «Who are the Brethren?», en Fredk. A. Tatford, That The World May Know: Red Glow Over Eastern Europe, Bath, Echoes Publications, 1986, vol. 9: pág. 267.

[4] Ésta es la primera de las tres preguntas clave tan apreciadas por la filosofía, y las otras dos son: «¿Quiénes somos?» y «¿Adónde vamos?».

[5] Tal y como señalaba Neil Summerton, este «Réveil, que estaba relacionado con los hermanos Haldane de Escocia, en las primeras décadas del siglo XIX  creó un movimiento eclesial cuya eclesiología y sus modelos de liderazgo anticiparon los de los Hermanos».

[6] Como en el caso de Darby, la información bibliográfica es muy vasta. Al menos debemos mencionar una obra clásica sobre el tema: A. T. Pierson, George Müller of Bristol, Londres, Pickering and Inglis, 1905.

[7] La obra en Alemania comenzó en 1853. En realidad, Carl Brockhaus, además de Anton von Poseck, fue un personaje clave involucrado en los orígenes de la obra.

[8] La obra en Holanda empezó en torno a 1854, al principio a partir de contacto tanto de la «Réveil» suiza por medio de creyentes holandeses reformados que se reunieron con Darby y otros, y también gracias a los contactos (al este de  Holanda) con el hermano alemán Elderfeld.

[9] En 1868 visitó la que entonces era la capital de Italia, Turín, donde, en la «iglesia libre», enseñó la doctrina de la apostasía de la iglesia. Éste fue el punto de partida para algunas dificultades entre los Hermanos, que pronto condujeron al inicio de una asamblea darbyíta .

[10] Prefiero usar este término en lugar de autónomo, pero el segundo es el que más se usa.

[11] «Debido a algunos énfasis eclesiológicos distintivos, los Hermanos han sido un movimiento muy difícil para que interactúen con él estudiosos, gobiernos y otros evangélicos.  Sin embargo, muchos de sus puntos de vista se han adoptado en otros lugares, a menudo sin ser conscientes de su origen.» Donald Tinder, «Christian Brethren»,  en Religions of the World, Gordon Melton & Martin Baumann (ed.), ABC-Clio, Santa Barbara, CA2000, pág. 268.

[12] F. F. Bruce, «Who are the Brethren?», en Fredk. A. Tatford, That The World May Know: The Restless Middle East, op. cit., vol. 1: pág. 223.

[13] Donde los líderes de todo el mundo se reúnen una vez al año para debatir asuntos relativos a las congregaciones locales.

[14] Hay una reunión anual de ancianos y de obreros a tiempo completo en la que se dedica el tiempo a analizar algunos temas bíblicos determinados, que abarcan diversas áreas en las que los ancianos quieren profundizar más (a veces se trata de áreas sobre las que las asambleas tienen opiniones distintas), y para tomar alguna decisión comunitaria: por ejemplo, el nacimiento del grupo de servicio se decidió en una de estas reuniones.

[15] En los últimos años, cada vez es más normal presentar a los Hermanos como movimiento misionero. Esto es así, claramente, en el periodo posterior a 1860 pero, claro está, no antes.

[16] Ken Newton, «Seeing the Bible Through Misson Eyes», en Harold H. Rowdon (ed.) The Brethren Contribution to the Worldwide Mission of the Church: International Brethren Conference on Missions, Carlisle, The Paternoster Press, 1994, págs. 13-4.

[17] Conferencia sobre la historia de Australian Missionary Tidings. Serving Together , abril 2005, pág. 18. El Dr. Tim Grass está de acuerdo, y afirmó en la siguiente conferencia BAHN (Wiedenest, 5 de julio de 2005) que «la proporción de misioneros comparada con los miembros de la asamblea sigue siendo probablemente superior  a la de cualquier denominación protestante.» Sin embargo, siempre dentro de esa conferencia, ha suscitado la pregunta de si las asambleas se centran en las misiones o los misioneros. Él sostiene que es probable que lo último defina con mayor precisión que lo primero la actitud de muchos miembros mayores de las asambleas. (T. Grass, The development of support for overseas mission in British assemblies: a chronological survey, ensayo presentado en BAHN, Wied. 6 de julio de 2005).

[18] Donald Tinder, «Christian Brethren» in Religions of the World, op.cit., pág. 268.

[19] Obtuve este dato contando el número de todos los obreros encomendados que figuran en las listas de las diversas publicaciones de los diversos (casi treinta) grupos de servicio de Hermanos repartidos por todo el mundo. Esta cifra abarca a aquellos que, encomendados por una asamblea, trabajan con una sociedad misionera y no son miembros de una asamblea de Hermanos en el campo misionero.

[20] Habiendo dicho esto, hemos de afirmar que se ha producido un itinerarismo exagerado típico entre los Hermanos, y que ha reducido el valor del desempeño de los dones locales.

[21] Kevin Dyer, Must Brethren Churches Die?, Exeter, Partnership, 1991, pág. 50.

[22] Me refiero a la tipología que carece de fundamento bíblico.

[23] Fredk. A. Tatford, That The World May Know: Red Glow Over Eastern Europe, op. cit., vol. 9: pág. 34.

[24] El lector debe ser consciente de que menciono algunos aspectos globales (europeos), sin entrar en detalles.

[25] En la conferencia BAHN de 3 de Julio de 2005, en Wiedenest, el Dr. Horst Afflerbach presentó un ensayo magnífico: «What can we learn from Erich Sauer?» (« ¿Qué podemos aprender de Erich Sauer ).

[26] También estuvo en América, Asia y África para enseñar en iglesias, universidades y colegios universitarios.

[27] Esto también lo hizo motivado por su interés en los estudiantes universitarios. Fue uno de los cofundadores de la Inter-Varsity Christian Fellowship (Comunidad cristiana Inter-Varsity) en Suiza y en Francia,  y fue vicepresidente de la International Fellowship of Evangelical Students (Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos).

[28] En cooperaciónn con otros, editó el «Nouveau Dictionnaire Biblique» y comentarios a diversos libros de la Biblia que se han traducido a una docena de idiomas.

[29] Éste es un estudio exhaustivo y sistemático del tema.  Tal y como afirmaba H. I. Needham, este análisis definitivo «… debería ocupar el lugar que le corresponde junto al clásico análisis evangélico del tema que hicieron J. I. Packer, B. B. Warfield y E. J. Young».

[30] Comenzó en 1872 llamándose The Missionary Echo, cuyos editores eran Henry Groves (uno de los hijos de Anthony Norris) y Maclean. A partir de 1885 empezó a llamarse Echoes of Service. La asociación con Bath empezó cuando Maclean se trasladó allí en 1873. Echoes of Service consiste en extractos de cartas de misioneros, con un artículo expositor introductorio. Desde buen principio la revista ha funcionado como canalizador de fondos para misiones.

[31] Assemblées et Eglises Evangéliques en Suisse Romande y Trait d'Union Missionaire.

[32] Kevin Dyer, Must Brethren Churches Die?, op. cit., págs. 49-50.

[33] «El character sincrético de Roma … (significa) que hay personas (en ella) que fomentan la distribución de la Biblia y otras que se oponen a ella; hay conservadores y modernistas …» (Fredk. A. Tatford, That The World May Know: West European Evangel, op. cit., vol. 8: pág.  265. La palabra sincretismo significa: juntar cretenses. En Tito tenemos una definición de cómo eran los cretenses: «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos».  Sus palabras son una cita de Epiménides de Creta (Stromata 1.14.59), pero en los clásicos hay numerosas referencias a las mentiras y la falta de fiabilidad de ese pueblo. En realidad, «actuar como un cretense» era un sinónimo frecuente de «mentir». (Véase D. Edmund Hiebert, «Titus»,  en The Expositor's Bible Commentary, Frank E. Gaebelein (Editor gen.) Grand Rapids, Zondervan, 1984, vol. 11: pág. 433. ¡El sincretismo es una mentira!

[34] Citado en Fredk. A. Tatford, That The World May Know: West European Evangel, op. cit., vol. 8: pág. 265. Luego sigue diciendo: «En segundo lugar, no debemos olvidar que no sólo la verdad,  sino también la salvación queda mediada por la Iglesia, por medio de la autoridad que tiene el papa para remitir los pecados, que se transmite a obispos y sacerdotes y por medio de los sacramentos. Roma nunca ha enseñado que el hombre es salvo por la Sola gratia, aparte de toda obra humanista o sus méritos. En tercer lugar, recordemos que la Iglesia católicorromana nunca ha enseñado que la única respuesta por parte del hombre pecador que para Dios es válida para que el ser humano  acceda a la gracia es Sola fide.»

[35] En 1807 William Wilberforce consiguió la abolición de la esclavitud en las colonias británicas.

[36] Henri Dunant, evangélico de la Suiss Réveil, tras ver las terribles consecuencias de la guerra, las heridas en los cuerpos de jóvenes soldados, convocó la Conferencia Internacional de Ginebra (29 de octubre de 1863), el verdadero punto de partida para lo que, durante la segunda  Conferencia Internacional de Ginebra (8-22 de agosto de 1864),  se convertiría en la Cruz Roja Internacional.

[37] «Atenas fue la sede de dos escuelas filosóficas opuestas, la estoica y la epicúrea.  Epicuro (342-270 a. C.) no negaba la existencia de dioses, pero sostenía, según un modelo deísta, que éstos no se interesaban por las vidas de los hombres.» (Richard N. Longenecker, «The Acts of the Apostles»,  en The Expositor's Bible Commentary, Frank E. Gaebelein (Gen. Editor) Grand Rapids, Zondervan, 1984, Vol. 9: págs. 473-474.)

[38] Por supuesto, aquí me refiero a TODOS los creyentes.