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Al acceder a esta página queremos darle nuestra más cordial bienvenida. La hemos preparado con mucho amor pensando en que los contenidos de la misma le serán de mucha utilidad en su vida.

No nos mueve solamente un afán cultural de dar a conocer nuestra historia y actividades en el marzo de las Iglesias Evangélicas de las Asambleas de Hermanos en el mundo, Europa, España, Catalunya y Barcelona. Nuestro objetivo es poner a su alcance el Evangelio de Jesucristo, la buena nueva que todo hombre y mujer necesita conocer.
La Palabra de Dios, inmutable y eterna, nos constriñe a divulgarla por todos los medios a nuestro alcance siguiendo el mandamiento de Jesús antes de ascender a los cielos: "Id y discipulad a todas las naciones" (Mt.28.19).

Ya hemos cumplido los 75 años de existencia en el mismo lugar donde nos reunimos ahora, que se puede ver en la fotografía que ilustra esta portada.

Los hermanos que en aquel lejano noviembre de 1931 tuvieron la visión de abrir las puertas de este local aprovechando un período de libertad religiosa en medio de dos dictaduras y una guerra civil, pusieron los pilares de una congregación que se ha significado por su labor misionera ya que de ella han partido iniciativas que cristalizaron en la fundación de nuevas iglesias locales en la provincia de Barcelona.
Lo demuestra el hecho que hasta que no hubo un nutrido grupo de convertidos y bautizados, no empezaron a celebrar cultos habituales como toda iglesia constituida, pues se limitaban a la predicación del Evangelio.

A pesar de los altibajos durante la contienda civil y el cierre del templo con la entrada y ocupación de Barcelona por las tropas nacionales, que obligó a reunirse clandestinamente por las casas, la Iglesia siguió prosperando en su testimonio y extensión del evangelio.

Las columnas que se hallan en la entrada del local son un símbolo de la Iglesia como casa de Dios, columna y baluarte de la verdad (1 Ti. 3.15).

De manera parecida a la iglesia de Filadelfia a la que el Cristo glorificado dirigió una carta, nos ha puesto delante una puerta abierta, no sólo la del templo, sino la de esta web y aunque tenemos poca fuerza, hemos guardado su palabra y no hemos negado su nombre (Ap.3.8). Este sigue siendo nuestro anhelo en el presente y en el futuro que cumpliremos en la voluntad del Señor hasta que él quiera.

Pere Puigvert

Anciano

 

 

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