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Bautismo de Abel y Ruth Silva

30 de Septiembre de 2007

El acto de bautismos estuvo presidido por el anciano Álvaro Palau, el cual dio comienzo a la reunión a las seis de la tarde invitando a los presentes a tener un tiempo de alabanza al Señor en que se cantaron varios himnos y canciones y oró pidiendo la bendición del Señor sobre este acto.

También leyó una poesía que le había entregado la hermana Cesárea dedicada a los dos jóvenes que iban a ser bautizados. A continuación dio paso al hermano Emilio Anglés del Consejo Consultivo de la iglesia, el cual tuvo a su cargo el ministerio de la Palabra exponiendo el significado del bautismo sobre la base de Mateo 28:18-20.

Hizo también una exposición histórica sobre la práctica del bautismo por inmersión demostrando como este modo de administración se practicaba desde el comienzo mismo de la iglesia hasta bien entrada la Edad Media, lo que se puede comprobar por los bautisterios que todavía se pueden visitar en la actualidad en diferentes lugares. Por último, explicó su sentido espiritual de identificación con la muerte y resurrección de Cristo.

El bautismo de los dos candidatos, Abel y Ruth Silva estuvo a cargo del anciano Pedro Puigvert, el cual previamente se dirigió a ellos para señalar que el bautismo real o del Espíritu ya había acontecido cuando se convirtieron a Cristo y que ahora iban a simbolizar aquel acontecimiento secreto que ocurrió hace tiempo mediante el testimonio público siendo sumergidos en agua en conformidad con el significado del término bautismo.

Cuando se convirtieron al Señor entraron a formar parte de la Iglesia universal, hoy al bautizarse entrarán a formar de una iglesia local, expresión visible de aquélla, con sus derechos y obligaciones. Por tanto, en este acto adquieren también un compromiso de servicio al Señor y a su iglesia. Seguidamente elevó una oración por los dos y entrando en el bautisterio, bautizó en primer lugar a Abel, a quien se le leyó este versículo: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Sal. 119:9).

Mientras salía del bautisterio se entonó otro himno. Después, procedió al bautismo de Ruth a la que se le leyeron estas palabras del evangelio: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y al prójimo como a ti mismo” (Mt. 22:37-39).Con el canto de otro himno se dio por finalizado el acto, siendo despedidos en oración por el hermano Miguel Valbuena.