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La puerta estrecha y el camino angosto (Mt 7:13-14)

por Pedro Puigvert
Sermones sobre el Sermón del Monte

A partir de esta porción y hasta el final llegamos a un punto culminante del sermón. Hasta aquí, Jesús ha estado exponiendo una serie de principios de vida para los súbditos del reino, de ahora en adelante lo que hace es redondearlos, es decir, aplicar las enseñanzas a sus oyentes para hacerles ver la necesidad de cumplirlos en la vida diaria. En rigor, el sermón como tal ha concluido en el v. 12, pero como Jesús persigue el objetivo de conducir a los cristianos a darse cuenta de su naturaleza y de su carácter como pueblo, quiere mostrarnos como debe manifestarse en la vida diaria. Porque de nada sirve haber escuchado la exposición de este sermón si nos quedamos solamente ahí y decimos ¡qué bueno! y nada más. En los versículos que hemos leído, Jesús nos está diciendo: ¿"Qué vais a hacer"? Con esto, Jesús sienta un precedente sobre cuál debe ser la norma y ejemplo de toda predicación verdadera. Ésta consiste en dar una explicación de un pasaje o varios de las Escrituras y a renglón seguido aplicar las enseñanzas a los oyentes para que las pongan en práctica. La verdad hay que incorporarla a la vida y ha de ser vivida. La aplicación exhortativa es una parte esencial de la predicación.

  1. Un llamamiento a la estrechez (v. 13)
    El Señor Jesucristo nos exhorta a que nos detengamos un momento a contemplar el sermón como un todo y reflexionar acerca de él. ¿Cuál es el elemento que sobresale como el más importante? La característica principal de la vida cristiana a la que nos llama es la estrechez. La ilustración contenida en este pasaje es sumamente esclarecedora: en el camino de nuestra vida cristiana, nos encontramos con dos puertas, una ancha y otra estrecha. ¿Por cuál debemos entrar? Por el camino espacioso hay una gran multitud que transita, pero su fin es la perdición, por la puerta estrecha sólo pueden pasar de uno a uno. Es por el camino estrecho por donde debemos ir siguiendo las pisadas de Jesús que va delante de nosotros. ¿Cuáles son las características de la vida estrecha?

    1. Es una vida estrecha desde el principio. No es una vida que primero es ancha y a medida que caminamos por ella se vuelve estrecha. La puerta misma, la forma de entrar en esa vida es estrecha. Este aspecto es fundamental para la evangelización. Si predicamos un evangelio, en que cabe todo sin exigencia alguna de cambio, donde solamente con la aceptación mental de una doctrina o incluso de la persona de Cristo sin que se manifieste una transformación en la vida, estaremos propiciando la puerta ancha para ganar a algunos, pero lo que predicamos es otro evangelio.
      Nunca debemos dar la impresión que ser cristiano es algo que no difiere mucho de no ser cristiano, como si la fe cristiana no fuera una vida estrecha. Por el contrario, Jesús está diciendo que ser cristiano no es fácil, porque hay cosas que no pueden pasar por la puerta.
      Lo primero que debemos dejar fuera es la mundanalidad por la que camina la multitud. La forma cristiana de vivir no es popular, es poco frecuente y puede parecer extraña a los ojos de los que van por el camino ancho. Implica una ruptura con el pasado.
      Lo segundo que hemos de subrayar es que la estrechez indica que la vida cristiana es difícil. Es demasiado maravillosa para ser fácil. Significa vivir como Cristo y esta es la vida más elevada que se puede presentar al ser humano y debido a ello es tan difícil que son pocos los que la hallan. Pero no es una vida estrecha sólo al principio, sino a lo largo de toda la carrera, es una batalla de la fe hasta el final.

      Quizás te sientas desalentado por estas palabras, pero no queremos engañar a nadie o reducir la vida cristiana a una caricatura.

  1. Un llamamiento a la acción (v. 14)
    Con estas palabras, el Señor no nos pide simplemente que consideremos la naturaleza del reino y la vida cristiana en general, como si contempláramos una perspectiva maravillosa sentados en primera fila, sin comprometernos en nada. Usa el imperativo "entrad" que denota que debemos adoptar un compromiso de lo contrario todavía no sabemos cual es el verdadero significado de ser cristiano.

    1. ¿Qué significa esto?
      En primer lugar quiere decir que el evangelio de Cristo es un mensaje que exige decisión y entrega. No es una filosofía que uno compara con otras filosofías, porque si nuestra preocupación de estas cosas es solamente intelectual, y nunca ha afectado a nuestra vida, entonces el NT nos dice que no somos cristianos. El evangelio es una palabra que viene a nosotros y exige el control de nuestra vida, de la misma manera que Jesús se acercaba a alguien y le decía "ven, sígueme".

      En realidad no sirve de nada si nos quedamos contemplando las maravillas de este camino angosto y seguimos mirando de lejos. Es un camino que hay que pisar, es una puerta por la que hay que entrar. Muchos se pasan años interesándose por el evangelio y nunca toman una decisión. Por eso debemos preguntarnos:
      ¿Me he entregado a esta forma de vida? ¿Controla Cristo mi vida? La decisión consiste en decir: creo, esta va a ser mi vida en adelante.

    2. ¡Cuan estrecha es la puerta que lleva a la vida! 
      En lugar de la conjunción "porque" es preferible la lectura del exclamativo ¡cuan! ya que la frase sigue el estilo semítico subyacente (Cf.Sal. 139:17) y gana en intensidad. La diferencia en el original es sólo una letra (tí-o)  que modifica el sentido, una añadidura para asimilarla al “porque" del v. anterior. ¿Por qué es tan estrecha la puerta? Porque hay pocos que la buscan.

      Sin lugar a dudas, nuestra experiencia nos enseña que uno de los grandes peligros, tanto para los creyentes como para los que no lo son es que escuchemos la verdad o la leamos, asentir con la cabeza, pero no hacer nada con ella. Lo correcto sería que nos preguntáramos, ¿Qué debo hacer con el sermón del monte para que se convierta en acción? Eso es buscar la puerta estrecha. Pero es difícil, porque hay que salir del camino ancho de la comodidad y complacencia, por el que va todo el mundo, y subir la ingostura del camino de la vida.

    3. Una vez encontrada la puerta hay que proseguir.
      En este sentido, deberíamos recordar a menudo quiénes somos y qué somos: hijos de Dios por los que Cristo ha muerto, trasladados de las tinieblas al reino del Hijo amado, ciudadanos de una patria celestial al que nos encaminamos. En este mundo estamos de paso y aunque somos untados no cedemos a las insinuaciones de Satanás.

      Como peregrinos y extranjeros somos seguidores de Cristo por este camino angosto. Claro que tendremos caídas, pero nuestro Sumo sacerdote esta ahí para levantarnos y compadecerse de nosotros. Además os da razones para proseguir por el camino angosto: el otro lleva a la perdición y la opción clara e inteligente es por el camino que lleva a la vida. Claro que es difícil despegarnos de la vida mundana, pero es esencial hacerlo. ¿Qué satisfacción hay en la ida mundana? (Cf. Ro. 6:21? Ahora que somos cristianos, nos avergonzamos de aquella ida, pero a veces no somos conscientes y debemos recordar estas cosas.


Conclusión.
Este texto no prueba que la salvación depende de nuestra decisión y acción, ya que nadie por sus propios actos se puede salvar. No me salvo a mí mismo entrando por la puerta estrecha, sino que al hacerlo doy a conocer que soy salvo. El único que entra por puerta estrecha y anda por el camino angosto es el que ha sido salvado por Cristo.